Cómo hacer una carta de colores de tus rotuladores

Vista cenital de una hoja con muestras de rotuladores ordenadas por familias de color y varios rotuladores blancos sin marca.

Un muestrario que te ayude a encontrar el color

Abres el estuche, eliges un rotulador y, al probarlo, descubres que no era el tono que recordabas. Una carta de colores de rotuladores permite consultar muestras hechas por ti y relacionarlas con el material que tienes. Su utilidad está en poder localizar un color y saber cómo se obtuvo esa muestra.

No necesitas una plantilla compleja ni rellenar toda la colección en una tarde. Si utilizas rotuladores al alcohol, anota esa base en la cabecera y separa su registro del de otros materiales. Puedes empezar con los colores que usas más y añadir otros después. Lo importante es identificar el papel, la punta y la forma de aplicación.

Distingue el muestrario de la paleta de un dibujo

La carta reúne referencias de tus materiales. Una paleta, en cambio, es una selección para una ilustración concreta. Tener muchos colores registrados no significa que debas utilizarlos todos juntos; el muestrario te ayuda a elegir con más información.

Por ejemplo, puedes consultar varios verdes y quedarte con dos para una escena de plantas. Para decidir qué otros tonos los acompañarán, la guía para elegir una paleta de colores aborda esa segunda decisión. Aquí vamos a construir la referencia que consultarás antes de elegir.

Escoge un papel y deja anotado cuál es

Empieza con un soporte que puedas identificar y vuelve a usarlo cuando amplíes la carta. Anota su nombre o una descripción suficiente para reconocerlo. Si tienes varios papeles, prepara cartas separadas para no mezclar resultados de soportes diferentes.

En un tutorial de su blog oficial, Tombow recomienda realizar las muestras sobre el papel previsto para colorear. Si no tienes una hoja adicional del mismo papel que tu libro, tu carta sigue siendo útil como orientación, pero no sustituye una prueba en ese libro.

Antes de dedicar una hoja completa al muestrario, revisa cómo probar el papel con rotuladores. Una muestra de color y una prueba de compatibilidad responden a preguntas distintas: qué aspecto tiene el tono y qué ocurre con el soporte al aplicarlo.

Diseña una cuadrícula cómoda de consultar

Dibuja casillas con espacio suficiente para ver el color y escribir su identificación fuera de la zona pintada. No hace falta que sean grandes, pero conviene evitar huecos tan pequeños que solo admitan un punto. Deja márgenes entre muestras para distinguir sus bordes.

Puedes organizar la hoja por familias, por el orden de tu estuche o por los códigos del fabricante. Elige el sistema que te ayude a encontrar cada rotulador sin una búsqueda larga. Reserva casillas vacías para futuras incorporaciones.

Si la colección es pequeña, una fila por color facilita el registro. En cada fila puedes dejar una muestra principal, una segunda prueba y un espacio breve para notas.

Registra lo necesario para repetir la muestra

  • Identificador: el código del cuerpo o un código propio que puedas relacionar con el rotulador.
  • Papel y tipo de tinta: identifica el soporte e indica «al alcohol» en cada hoja de esta carta.
  • Punta: pincel, biselada u otra que hayas utilizado.
  • Pasadas: una primera aplicación o una superposición, indicando si esperaste entre ambas.
  • Fecha: una referencia para distinguir muestras hechas en momentos diferentes.

Si mezclas marcas o gamas, escribe también esa información. Un mismo número no tiene por qué identificar el mismo color en colecciones diferentes. Si usas códigos propios, mantén una relación clara entre el registro y el lugar donde guardas cada material.

Haz primero una muestra sencilla de cada color

Colorea las casillas de una en una siguiendo un recorrido parecido. No busques ocultar todas las uniones entre trazos: la carta debe mostrar cómo queda tu aplicación habitual. Deja la segunda casilla libre hasta haber observado la primera.

Cuando la muestra esté seca según las indicaciones de tu material, mira el resultado y añade una nota si hace falta. Después puedes probar otra pasada en la casilla contigua. Registra lo que sucede sin asumir que todos los colores cambiarán de la misma manera.

En rotuladores de dos puntas, utiliza una como referencia principal. Si quieres comparar extremos, hazlo en una casilla separada y escribe cuál usaste; así no atribuirás a un cambio de color lo que pudo depender de la aplicación.

Comprueba la carta con un ejercicio pequeño

Elige tres muestras de una misma familia y localiza los rotuladores correspondientes. Colorea con ellos tres formas sencillas en otro papel de prueba. Comprueba si tu sistema te permitió recuperar los materiales sin confundirlos.

Puedes usar ese ejercicio como punto de partida para trabajar dentro de una sola familia de color, observando cuáles se ven más claros o más oscuros. La carta ayuda a comparar tus muestras; no obliga a construir una escala perfecta.

Actualiza el registro sin convertirlo en otra tarea pendiente

Cuando añadas un rotulador, completa una casilla nueva. Si una muestra deja de representar el resultado que obtienes, repítela y anota la fecha. No hace falta reconstruir toda la carta para registrar un cambio pequeño.

Guárdala junto a los materiales para poder consultarla antes de empezar. Una carta útil no es la que contiene más casillas, sino la que te permite pasar de una muestra al rotulador correcto y recordar qué hiciste para obtenerla.